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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2004. 08/09/2004Chocando Apatía, desidia, dejadez, abandono... se me abren los ojos, se dilantan mis pupilas, esbozo una sonrisa, caigo en el olvido, me dejan en una esquina como el arpa de Bécquer, sentimientos encontrados, contrariados, sin ganas de borrar el pasado, con deseo de recuperarlo, con anhelo de aferrarme a ello un ratito o quizás con la resignación de que una retirada a tiempo siempre es una victoria; dándome cuenta de que me encuentro fuera de contexto, o no, quién sabe, quizás mi lugar esté ahí, siempre, eternamente...Se apagó el fogón, no funciona nada ¿dónde está la luz? ¿qué hay en tu mirada? Me cuelgo de su pelo, me engancho de su miel, me encuentro con mi hada, que está loca también, he vuelto a las andadas, he vuelto a enloquecer, lo vi escrito en la luna, luna creciente: Es menester en la cañada dejar el arroyo con sus ruidos; y yo me quedo en casa, me duele todo, quién va a aguantarme con este mono. Fotos de un cajón rompen mi cabeza, recuerdo su olor y se me pone tiesa; Me cuelgo de su pelo, me engancho de su miel, me encuentro con mi hada, que está loca también; he vuelto a las andadas, y he vuelto a enloquecer; lo vi escrito en la luna, luna creciente: Delicada gasa fuerte envoltura, tope gansa con la natura. Y yo me quedo en casa, no necesito tenerte cerca cuando vomito. Me da igual, me voy a poner deltoya sin parar; me da igual deltoya. Voy a dar la vuelta a tó y no sé muy bien por qué; y a romper deltoya. Y a firmar en todas las paredes con mi piel: a empezar deltoya. “Deltoya” - Extremoduro 25/09/2004Return Cómo empezar... como la Cenicienta, ahí, en medio del cuarto encuentro mi zapato, solitario, tirado tras una noche de desinhibición, sin un pie que acoger, abandonado, como si no importase, o como si uno de ellos fuera más importante que el otro. Golpean unos recuerdos a mi cabeza... el abuelo de una amiga de la infancia tenía una pierna amputada a la altura del muslo; sólo necesitaban un zapato para él, sin embargo tenía que pagar un par. El armario estaba lleno de zapatos del pie izquierdo nuevos, olvidados, vírgenes para toda la vida. |
janaBienvenid@ a un lugar donde la lógica no entra...
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