Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2004.

02/05/2004

Lo bueno si breve...

ts-misfits.gifFueron poco más de dos horas muy especiales. Era extraño. Haber hablado tanto... y después nos quedamos casi sin palabras. Espero no haber sido una decepción. No estaba en mi momento más glorioso, más bien, todo lo contrario. Actué de forma algo torpe, nerviosa y cafeinómana. Llegó el momento de empezar a decir sandeces... hubo de todo. No soy así. Insisto, fue extraño, pero muy agradable. De repente todas las letras empezaron a volar por el ambiente, como si cada uno hubiera soplado las suyas posadas en una mano; se esparcieron y entremezclaron letras rojas y azules y empezaron a sonar con risas de verdad. Qué pena que fuera tan poco. Intentaré recordar el lema de la Moore’s, quiero recordarlo exactamente igual, ahí, en frente, impregnado en la pared, dándonos la bienvenida. Cosas raras del destino.
02/05/2004 12:34 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

04/05/2004

El columpio

vale.jpgEl Rococó no es una de mis épocas pictóricas favoritas, pero siempre que oigo o leo esa palabra mi mente enfoca perfectamente “El columpio” de Fragonard. Recuerdo que aparecía en mi libro de arte y ocupaba una página entera. Me pasaba varios minutos mirando la lámina, recreándome en todas las formas. Me resultaba una obra de lo más caprichosa. Muy cursi, sí, pero muy delicada. Me envolvían las volutas de la falda de la mujer, confundidas entre las hojas de los árboles y las flores y el detalle del zapato volando, totalmente actuando de fetiche. Se me empeñaba un cuadro de gran carga sexual. El viejo, fatigado, tira del columpio para complacer a la dama. El joven, en el suelo, borracho por la visión que tiene. Una estatua con dos putti, en donde uno de ellos es incapaz de mantenerse estático y tiene que mirar, asombrado, lo que deja entrever esta descocada mujer.
El zapato, diminuto, me resulta protagonista del cuadro; un zapato disparado por la inercia. A la señora o señorita parece no importarle, se deja llevar por un momento de desinhibición plena. Domina la situación y a los personajes. El hombre, con su sombrero en la mano, parece querer recoger todo lo que se le venga encima, dervirgando a algunas flores a su paso, si se tercia.
El movimiento, es prácticamente ficticio; es imposible que el columpio lleve esa trayectoria, ni siquiera creo que sea capaz de moverse con un balanceo normal, típico de estos juegos. El vestido, se empeña en levantarse entre partes de las cuerdas de forma imposible, incluso las piernas de esta impasible dama, adoptan una postura digna del “hombre de goma”. El joven, con apariencia de la condición de Farinelli, tiene cara de encontrarse realmente confortable, a pesar de estar incrustado en unos ramajes nada agradables al tacto.
Pero en el fondo me gusta. Observo de forma entrañable los detalles. Las florecillas abajo del todo, el asiento de textura aterciopelada, la flor de color rosa en la chaqueta del joven y, sobre todo, ese zapatito, volando, con su tapa en el tacón y todo...
04/05/2004 13:51 Enlace permanente. Tema: Retinas Hay 1 comentario.

06/05/2004

LSD

555.jpgA veces consigo encontrarme en un estado sin principio ni fin, efímero y eterno al mismo tiempo. Tengo los ojos abiertos pero siento como si los tuviera cerrados y oigo dentro de mi cabeza “Lucy in the Sky with Diamonds” y esa canción enlaza con otras, entonces cierro los ojos de verdad y me dan ganas de estirar el brazo y conseguir atrapar la cuerda de un globo que me roza la nariz y la frente. Agarro por los pelos el trozo de cordel que se escapa y el globo, de color naranja, lleno de helio, me eleva. Mis pies descalzos rozan los árboles. No vuelo muy alto ni muy bajo, me guía Dédalo, intentando subsanar el error provocado por la pretensión de Ícaro.
Cuando bajo de esa fantasía, de repente, hoy me encuentro con dos gotas de sangre en una tela pulcramente blanca, ropa amontonada, un par de calcetines al lado de la papelera azul... un azul que me engancha a los últimos recuerdos de madera. Salgo de ahí y me voy hacia otro rincón más frívolo, pero, por más que miro a mi alrededor, no existe.
Todo está impregnado de memoria. Nosferatu se asoma a través de una reja, quiere salir de la estantería. Todas las noches me mira, con sus orejas desplegadas y sus dientes de conejo, más que de otra cosa. Se volvió loco.
Más imágenes, colores, rojo, gris, negro, fucsia, blanco, naranja, azul. Mezcla de años 1930, 1960, 1980, alcanzo a ver. Una tira llena de fotitos y en mi ventana golpeando el viento, me sobresalta de vez en cuando.
Apago la luz.
Duermo.
06/05/2004 09:52 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

07/05/2004

Saint Weekend

weekend1.jpgEste fin de semana puede que sea el último de juerga hasta... Así que, empezaremos con “Bigmouth Strikes Again” a todo volumen...

Sweetness, sweetness I was only joking
When I said I'd like to smash every tooth
In your head
Oh ... sweetness, sweetness, I was only joking
When I said by rights you should be
Bludgeoned in your bed
And now I know how Joan of Arc felt
Now I know how Joan of Arc felt
As the flames rose to her roman nose
And her Walkman started to melt
Oh ...
Bigmouth, la ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh, bigmouth, la ... bigmouth, la
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
And now I know how Joan of Arc felt
Now I know how Joan of Arc felt
As the flames rose to her roman nose
And her hearing aid started to melt
Bigmouth, la ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh ...
Bigmouth, oh ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh ...
Bigmouth, oh ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh ...
Bigmouth, oh ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh ...
07/05/2004 11:42 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

11/05/2004

Acoso (sin derribo)/noche en vela

blk4.jpgHoy (noche del domingo al lunes) he tenido una pesadilla. Esta vez se trata de un sueño de lo más realista o posible, en el sentido de que no hay fenómenos extraños o “para-normales”.
Era mi primer día de trabajo en unas grandes oficinas. Me había recomendado mi amigo Dani, que trabajaba allí. Mi labor no era muy concreta. Tenía una mesa, un teléfono, un ordenador y una silla de cuero con ruedas. La mesa de trabajo estaba al lado de una gran ventana, con unas vistas maravillosas y un estor de tiras metálicas.
Yo llegaba con ropa muy incómoda, pero elegante; lo típico en estos trabajos: una blusa, una falda recta y una chaqueta, muy clásico.
Estaba muy cortada y aterrada. Me sentía insegura e incapaz de desempeñar bien el trabajo. Mi amigo Dani me acompañó hasta mi mesa. Según íbamos avanzando por los pasillos y entre otras mesas, todo el mundo me miraba y cuchicheaba. El pánico me abordó completamente.
Tras un “fade to black”, recuerdo a los compañeros criticándome, cotilleándome mis escritos más íntimos -que no sé qué hacían allí- cada vez que me levantaba a algún sitio.
Salí corriendo de allí llorando, desesperada, subiendo un montón de escaleras para llegar al despacho de Dani. Entré sin llamar y me abracé a él. Dani se quedó anonadado y me intentó tranquilizar diciéndome que todo se arreglaría, que hablaríamos con el director.
Fuimos al despacho del jefe jefazo. Dani se sentó a parte –como para no intervenir- en un sofá, y yo en una silla, frente al director. Le expuse muy firmemente el problema e intenté promocionarme haciendo alarde de mis cualidades laborales. El director asentía, asombrado por mis argumentos inapelables, pero... finalmente terminé llorando, diciéndole que no había sufrido nunca una humillación igual. El hombre propuso que diésemos un paseo. Salimos los tres y anduvimos por los alrededores del gran edificio. Estaba rodeado de jardines y fuentes. El aire fresco me sentó bien pero, de repente, empezó a hacer un calor muy sofocante. Yo ya no llevaba esa ropa, sino un vestido muy veraniego, corto y con tirantes. Nos sentamos en el borde de una de las fuentes. Dani y el director metieron los pies en el agua y yo hice lo mismo. Estaba más relajada y riéndome con Dani, pero, de pronto, el director venía nadando hacia mí. Yo tenía el vestido algo húmedo por los salpicones del surtidor central y me sentía bastante incómoda por las formas tan marcada que dejaban entrever mi vestido. El hombre se acercó hasta mis piernas y me las abrió. Apoyaba sus manazas en mis rodillas, mientras su cuerpo flotaba en el agua. El pánico me invadía. Me he despertado. Menos mal. Lo he pasado fatal.

Acabo de terminar de escribir en mi cuaderno la pesadilla de ayer. Hoy (noche del lunes al martes) no puedo dormir. Me he metido en la cama sobre las 23.45 y he leído un poquito más de Alonso Quijano. A las 0.15 me invadía el sueño. He apagado la luz y he intentado dormirme pero... no ha sido así. De repente, estaba como una rosa y dando vueltas como una croqueta empanándose, con los ojos como platos (qué culinario). He intentado contar ovejas, pensar en una peli, inventar una novela y nada. Me he puesto a pensar en uno de los acertijos que me dijo Miguel. Me estaba escudriñando los seso y de pronto (!)... bombilla. Le mando un mensaje, dos, para ser más exactos, intentando explicar qué hago con las bolitas y los botecitos. Termino el mensaje y me arropo hasta las orejas (auditivas) con una sonrisilla en plan Gioconda. “Ya me voy a dormir zzzzz”, pienso.
Pues no. Recibo un mensaje: fatal error ahhhhhhhhhhh ¡Ya sí que no pego ojo! No es la solución. Me cabreo, ya no por no haber dado en el clavo, sino porque no puedo dormir y las consecuencias de eso son que mañana tendré sueño y no podré estudiar. Enciendo la luz. No sé qué hacer. Si poner la 2 o verme “Intacto” otra vez. De momento estoy escribiendo, con mi pilot rojo, en mi cuaderno. Miro hacia un lado, y vuelvo a ver a Nosferatu. Hoy sí que me hace gracia, porque me recuerda a un anuncio de un coche en donde la gente se quita las gafas fashion de sol y tiene los ojos como los faros del coche. Pobre conejito, si es que los tiene igual... habrá que pensar en una demanda por plagio. Miro hacia mi mesa; llena de kilos y kilos de papel, entre otras cosas, está tan cargada que crea horror vacui, pero en el fondo es tan triste como una pata de jamón en las últimas, a la cual te aferras como si fuera el último hilo de tu vida. Estoy empezando a divagar y a ver estrellitas de colores cada vez que parpadeo. Intentaré dormir. Apagaré la luz. Buenas noches (?). 1.50.
PD: me volví a levantar y estuve viendo South Park.

14/05/2004

Blue

blue-cells.jpgSuena el Boss y la gente afuera anda a su ritmo. Dos señoras se lían con la máquina de los tickets para aparcar en la calle. Madrid está así. Y es que Madrid es una ciudad para pasear, para disfrutar hasta de un nido de golondrinas en una esquina de un balcón neoclasicista, cuyas ventanas están en discordancia y anacronía con las placas de las alarmas de seguridad de color amarillo, qué se le va a hacer... Siguen colgando sogas de ahorcado desde el telón azul, cuyo color abduce la cazadora fucsia que lleva un hombre con pinta de polaco, mientras suenan The Doors, (Jim Morrison) el primer gótico –como dice un amigo- qué cierto es.
De espaldas al vacío sigue un tipo, también de azul, con su casco amarillo, intentando arrancar el cielo, recogiendo un cubo de lata... me recuerda a la Fragua de Vulcano, puede que sea porque se me está quemando el brazo por el sol que entra a través de la ventana.
Mi mente viaja hacia lo que leí en Cielo vacío, a cerca de lo que se puede ver a través de una ventana. Parece una tontería pero, las imágenes desde una ventana se ven de otra manera. Puede que más evocadoras por el simple hecho de que no tienen sonido. Realmente es como una película muda, en donde el diálogo-texto se te impregna en el cerebro, con sus letras blancas sobre fondo negro (“cerebros, cerebros, cerebros...”). Un siete inserto en un cuadrado de unos 15x15cm (medida imaginaria y, probablemente, irreal), de color azul ¿qué pasa hoy con el color azul? Escribo sobre un papel azul de un programa de las fiestas de San Isidro, con boli azul. Un siete de color blanco (no el de Raúl) con algunas gotas de pintura o cal blanca, por las reformas del edificio, quizás hechas en el siglo XIX. ¡Hace dos siglos ya! Pasa el tiempo tan rápido... Y enterarme de que Pepín Bello sigue vivo, que tiene 100 años y está como una rosa; uff un tío que te puede hablar de sus experiencias con Dalí, Lorca y Buñuel en la Residencia... Tengo que concertar una cita, perdón, ¿debí decir auditoría?
Dos chicos a lo “Ley de la calle” pasan precisamente por la misma, últimamente con demasiada ley ¿será por la piiii? Ni lo quiero nombrar. Estoy asqueada ¡puta monarquía! ¡Qué suene el himno de Riego donde haga falta!
Creo contar diez tejas que suben por la soga del ahorcado. Esperemos que eviten las goteras-gateras del sombrero del Dómine Cabra... y más gente a través del escaparate: Rachel Naggy-Betty Page- Rachel Naggy-Betty Page ¿Rachel Page? ¿Betty Naggy? Jeje, puede que Molly Malone en la voz del vagabundo de la Naranja Mecánica, pidiendo unos acortantes y de fondo Blur “c’mon, c’mon, c’mon... I’m waiting for a feeling...”
El fucsia de la cazadora del polaco se ha posado en la falda de una guiri; es de punto y estoy segura de que tiene que picarle un montón, con los calores que hacen hoy... Y es que el sol enciende todo, a pesar de que yo he nacido para la noche, como un vampiro, para succionar todas las sensaciones que me pueda dar un día tras haberse ocultado el sol, con o sin luna llena, pero sí con música (buena música), risas, vida al fin y al cabo... sensaciones como cuando estás en un concierto aprovechando todo lo que recogen los oídos por primera, última y única vez, queriendo grabar todos los detalles del espectáculo que te ofrecen, que por muchas veces que escuches el disco o te veas los deuvedés nunca va a ser igual. Paro de escribir para ponerme el boli en la boca mientras escucho “American Pie” (la original) y mi pierna zarandea moviendo la mesa “Pie, pie...American pieeee...”
Después de un rato de reposo... “The riverboat song” “I see double....” creo que dejo de escribir, me encenderé un cigarro y me deleitaré tomándome la cerveza...
14/05/2004 10:52 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

15/05/2004

Daaalí

daaali_bo.jpgNo puedo más. Me quedo en el siglo XIV. Son las 4.03 de la madrugada. He estado viendo “Daaalí”, de Els Joglars y me ha encantado. He tenido muchas sensaciones y me he sonreído recordando un montón de anécdotas de Salvador... Estoy empezando a tener sueño. Últimamente me cuesta conciliarlo, no sé por qué; supongo que se deberá a un desarreglo horario que llevo arrastrando desde este último fin de semana. Veo mi cama, aún sin deshacer y me da tanta pereza levantarme de esta, nada ergonómica, silla para ir hacia mi acogedora y envolvente lecho, que a veces parece una planta carnívora que se cierra y me atrapa. La verdad es que estoy empezando a necesitar abrazarme a alguien mientras duermo...
Intuyo que no interesa nada mi aburrida vida, pero necesito escribir y, la verdad, en cuestión de “creación literaria” (ja) estoy muy poco prolífica. Quizás me pase como a los que practican el tantra y esas cosas (perdón por mi ignorancia), que cuando eyaculan (no uso el término sólo para el sexo masculino) se desbordan por completo Iguazú, Niágara y otras tantas, hasta la cola de caballo del Monasterio de Piedra. Estoy un poco cansada de todo. Tengo mis ratos de ocio, pero no los disfruto al completo porque me siento mal, porque siempre pienso que debería estar donde “tengo” que estar. Me he metido en un embrollo muy gordo, pero tengo que terminar. Tengo que acabar lo que he empezado. Uf, no quiero escribir más. Intentaré cerrar los ojos y notar cómo todos mis músculos se relajan, hasta sentir la caída al vacío que me lleva al sueño...

Pesa.
Me pesa el alma, los pies, la cabeza;
La cabeza, ligero hormigueo que zumba entre mis pelos
y mis poros.
Silencio. Noche. Negro sobre blanco
y una ligera línea que suena y se desliza
a lo largo de las sábanas.

Crujen los muebles, roznan las termitas.
Silencio, mis párpados pesan y se cierran.
Más oscuro.
15/05/2004 15:08 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

18/05/2004

Señales

Signs_Text.jpgBueno, otro día más y el tiempo se me echa encima. Tengo más miedo que nunca. Estoy muy agobiada con las innombrables. Quiero dedicar muchos momentos a otras cosas y poder desarrollar mi “creatividad” (si es que tengo algo de eso). El tiempo, uff cómo aprieta. Siempre está ahí con su tic-tac, como empujándote, casi con la desvergüenza de hacerlo tocándote el culo, diciendo “¡venga, circule, circule!”.
Tampoco puedo escribir cosas bonitas y divertidas en mi blog, ni siquiera me paro a cambiar un poco las cosas de aquí dentro, pues... además del tiempo (que, insisto, siempre apremia), me pasa como a Zäpp, o peor, ya que mi pececito es compartido netre 3 (¡ay cuánto ansío un portátil!).
Pero, en fin, hoy voy a dejar de quejarme y contaré mi pequeña impresión de la peli que vi ayer. Es sólo una broma pero, si lo pensáis, las cosas son muy distintas cuando son vistas “a través de unos ojos que saben mirar” (le robo la frase a Mr. Eduard). Estuve videando, queridos drugos, “Señales”. La peli en sí, no me gustó mucho. Es entretenida pero nada más. La verdad, me esperaba otra cosa. Me reí mucho con sus dialoguitos moralizantes de yankipatriota-jesúsestáconnosotros y con los extraterrestres verdes, enfundados en un mono de licra bien ajustado, tanto que les hacía asexuados jajaja...

Bueno, pues después de tragarme el film, empecé a levantar polémica entre los televidentes que me rodeaban. Dije: “realmente, ¿por qué pensáis que los extraterrestres son malos?” Caras con ojos como platos (tipo messenger). “Hum, joder, ¡si son unos artesanos de la madera!” Más caras alucinadas. “¿No habéis visto los dibujitos que han hecho sin sierra de calar? Sí, hombre, esos que han dejado en un rincón precioso de la casa; una imagen tan bucólica... entrando el sol a través de la madera troquelada en forma de estrellas y lunas...” Risas. Risas. Carcajadas. Enfado y seriedad por mi parte “No os riáis. Y además de todo eso... hay un trasfondo: ¿no os habéis dado cuenta de que aparece toda una simbología de un montón de religiones juntas, que viene a colación de las dudas de fe que tiene –el buen creyente de- Mel Gibson?” Empiezo a oír cosas como que estoy loca, rayada, bla bla “Pero yo no quiero hacer hincapié en eso, que al fin y al cabo no pasa de una mera anécdota, desearía que os plantearais si realmente está tan claro que los extraterrestres sean los malos (en esta peli)” Consigo que se callen y tranquila expongo mi teoría: “el extraterrestre coge al niño moribundo y le echa un gas, luego se le cargan, el padre consigue sacar al niño de la casa y le inyecta una medicina para el asma. El niño de momento no responde, pero al final se salva ¿quién dice que es por la inyección no por el gas-ventolín que le echó el extraterrestre?” Risas socarronas, carcajadas y hasta lágrimas que se solapan a mis palabras.

Bah, iros a la mierda. No sabéis darle la vuelta a las cosas. Así va el mundo, creyéndonos y tragando todo lo que nos muestran, sin antes hacerlo bolo alimenticio y digerirlo.

PD: siento haber destripado la peli a quien no la haya visto.
PD2: realmente es una película que no tiene de dónde sacar, pero me niego a ver una cinta y no poder ver algo subliminal, así que, aunque sea, me lo invento.
18/05/2004 11:47 Enlace permanente. Tema: Retinas Hay 6 comentarios.

21/05/2004

Felizia

chiste2[1].gifMr. Edward me ha pasado este "chiste". A mí también me gustaría poder esconderme en algún sitio mañana, en donde no me llegase n un sólo comentario de eso...
21/05/2004 11:18 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

22/05/2004

Singing in the rain!

umbrellas1.jpgYa que lo inevitable es, evidentemente, inevitable... ¡Cómo me alegro del chaparrón que ha caído! Jajaja Se jodió el glamour ole! ole!
Pues eso, yo no quiero que se mueran ni nada de eso, ni que les ocurra nada malo, que entonces... para qué queremos más; que si luto oficial, que si tal uff quita quita.
Total, que como buen príncipe, gran comunicador entre las masas juveniles, muy sencillos ellos, que se solidarice con ese gran gran número de personas que queremos reducir unos pequeños gastos innecesarios que tiene este nuestro país y que abdique. Cómo me gustaría ver eso por la tele... en fin los sueños me alimentan también.

I'm singing in the rain
Just singin' in the rain
What a glorious feeling
I'm happy again
I'm laughing at clouds
So dark up above
The sun's in my heart
And I'm ready for love
Let the stormy clouds chase
Everyone from the place
Come on with the rain
I've a smile on my face
I walk down the lane
With a happy refrain
Singin', just singin' in the rain
22/05/2004 14:11 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

25/05/2004

Asesina de Capone

capone.gif(20/V/04)

Tengo mucho sueño. Es la 1.15 de la madrugada y he tenido una cena bastante copiosa acompañada de Lambrusco, pero aún así contaré mi sueño de la otra noche, porque me ha animado Patri (que aún no sé nada de ella).

Me encuentro en una especie de ajuste de cuentas nada menos que con Al Capone. Reconozco su cara. Es tal cual era en realidad. Estoy ahí, retándome con él, en un duelo. Le tengo frente a mí, con toda su grasa encima y su cara de zampabollos. Lleva un traje gris oscuro, de invierno, y un sombrero. Me ha prestado una pistola porque yo no tenía. Él lleva un revólver, de esos que tienen un cartucho rectangular con todas las balas dentro y que se introduce por la empuñadura (soy una completa ignorante en el tema de las armas). El arma que lleva Scarface es anacrónica, creo que en su época no había de ese tipo. A mí me ha dejado una pistola precaria, con dos únicas balas que ya están introducidas. No sé por qué, pero sé que mis balas son negras, además están como si las hubiesen introducido en un bote de pintura y tuvieran demasiadas capas encima, sin haberlas dejado secar bien.
Capone tiene el privilegio de disparar primero. Me apunta. Estamos muy cerca el uno del otro. Tengo miedo. Veo mi fin. Voy a morir. Caracortada dispara, pero... para sorpresa mía, algo falla, su arma se ha atascado y su turno ha “terminado”. Llega el momento de mi actuación. Sigo teniendo miedo, pero siento el alivio de haberme librado. Me preocupa fallar. Estamos tan cerca que, con sólo estirar el brazo, mi cañón toca casi su chaqueta. Le apunto al corazón que, en mi sueño, se encuentra al lado derecho. Al Capone me mira desafiante, quizás pensando que no me atreveré. Mi dedo índice se amolda perfectamente al frío hierro del gatillo. Disparo. Disparo.
Le he clavado las dos balas, ambas se han metido por el mismo agujero, por mi rapidez y porque no moví ni un solo pelo.
Veo el agujero en su chaqueta, perfectamente redondo. Aprecio nítidamente la sangre saliendo de su chaqueta. No la veo roja, sino brillante sobre el gris del traje, como si fuese petróleo.
Despierto. No sé si realmente maté a Scarface, pero me desperté con la sensación de que no lo había hecho, que sólo lo había malherido y que ahora tengo a sus matones pisándome los talones...

28/05/2004

Jana en las lianas 3

lapiz.jpgOtra aventura más en mi cole, pero ésta no hace tanta gracia, por lo menos a mí.
Tendría yo unos siete años. Estaba en segundo de EGB. Me encontraba en la clase de matemáticas impartida, por supuesto, por la señorita María Luisa. El ambiente que se respiraba en el aula, la mayoría de las veces, era de pánico. Siempre estábamos en tensión, con las manos sudorosas y la mirada escondida en el libro, cabizbajos, a veces hasta rezando a un dios del cual no éramos nada devotos, haciendo promesas a Santa Rita o a la virgen María, para que no nos llamase con su voz marujil, cual miembro de la Trinca disfrazado de mujer con bata guateada y con rulos en la peluca. Faltaban puede que un par de minutos para que sonara el timbre. Casi feliz por haberme librado, a punto de saltar de gozo... sonó mi nombre, con su voz de Caballé. Mis esfínteres se relajaron según me acercaba a su mesa, llegando a caer un par de gotas en mis bragas. El miedo era mi expresión más absoluta.
Llegué a su mesa. Ella sentada, con su edding 1200 de color rojo y un cuaderno de cuadros con una resta (encima de las de llevar). Yo blandía mi lápiz staedtler de rayas amarillas y negras, bien afilado. Me situé a su izquierda, en uno de los extremos más cortos de la mesa rectangular. Acerqué mi vista a la operación y, de pie por supuesto, comencé a restar. Mis números salían temblorosos. Tenía miedo a equivocarme. Acabé la resta y justo sonó el timbre. Suspiré por dos cosas: primero porque parecía ser que la había hecho bien y, segundo porque en caso de haberme equivocado, había sonado el timbre y me había librado. Pero... antes de que terminase el sonido de la campanilla sobre el círculo de metal ¡zas! A la vez que me golpeaba con toda su manaza en la cabeza dijo: “¡zoquete!”. Mi cabeza se fue hacia el lado izquierdo por el golpe, pero por la inercia volvió hacia el derecho. Yo tenía los codos apoyados sobre la mesa y mi mandíbula estaba apoyada sobre las palmas de mis manos. En la mano derecha tenía aún el lápiz afilado, apuntando a mi oído. Cuando mi cabeza hizo ese movimiento involuntario, la punta del lápiz se introdujo dentro de mi oreja.
Después de pegarme, de su insulto preferido, me dijo que continuaríamos con la resta por la tarde, porque la había hecho mal. Todo el mundo recogía sus cosas y yo volvía a mi sitio con muchas ganas de llorar. Noté que algo líquido descendía por mi cuello, me toqué y era sangre. Se lo dije a mi compañera y mis amigas exclamaron un “¡haaaaala!”. Yo les dije que se callaran, aunque insistían en que le dijese a la profesora lo que me había hecho. No lo hice.
A la salida estaba esperándome mi abuelo. Me agarré a su mano. Comenzamos a andar. Yo muy callada. Íbamos por la acera. Mi abuelo siempre daba grandes zancadas y yo siempre tenía que corretear un poco a cada dos pasos que daba. De repente, miré hacia la acera de enfrente y vi que íbamos casi a la par que la señorita María Luisa. Miré hacia arriba, hasta la calva de mi abuelo; él tan grande, fuerte e invencible para mí... y se lo dije. Le dije que tenía sangre y que me lo había hecho la señorita María Luisa. Mi abuelo se cruzó de acera, encendido, muy enfadado y le increpó. Nunca había visto a la señorita María Luisa tan blanca, humillada por lo que le había hecho a una niña, disculpándose, pidiéndome perdón, ¡a mí!
Me agarré a la mano de mi abuelo otra vez y fui todo orgullosa, casi esbozando una sonrisilla. Ya no me dolía el oído, incluso dejé que la sangre se me secara, en lugar de limpiármela, hasta llegar a casa, para contar lo que había pasado y decir que mi abuelo era el único que podía vencer a la señorita María Luisa.

Mi oído está sano. No pasó nada. Por la tarde no fui al cole. La profesora llamó a mi casa por la noche porque estaba muy preocupada por mí.

Lo mejor de todo, que me libré de la resta.

PD: “zoquete” es para mí una palabra despreciable, de los peores insultos. Me cansé de escucharla miles de veces durante cinco años de mi vida; a veces dirigida a mí, otras a los demás niños de mi clase.

Zoquete: pedazo de madera corto y grueso, que queda sobrante al labrar o utilizar un madero// Persona fea y de mala traza, especialmente si es rechoncha// Persona tarda en comprender. (DRAE)




jana

Bienvenid@ a un lugar donde la lógica no entra...

Temas



Archivos

Enlaces

Música

Bitácoras


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.

[Blogia apoya los Premios Bitacoras.com 2008 | Medio Oficial: ADN.es]