Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2004.

04/08/2004

Lujuria

77.jpgEvidentemente, la vida sigue y es mejor mirar atrás. Cuando algo te asusta o te duele o te crea malestar es mejor sacudirte la cabeza, como cuando ves ciertas imágenes en los telediarios, justo cuando tienes un pedazo de comida en la boca ¿qué hacemos? Mirar para otro lado, pedir que te pasen la sal (eso queda muy yanki) o apretar otro botón de nuestro mando a distancia, el cual parece que es un apéndice de nuestro dedo pulgar. Por eso prefiero guardar los recuerdos que –como muchas veces descrito casi con las mismas palabras- me hacen entornar los ojos y sacar una leve sonrisilla (sí, casi cara de gilipollas, como si estuviese fumada).

Hoy estaba pasando un mal día, bueno la verdad es que llevo unos cuantos; lo que más me jode es no saber por qué... no me quiero parar en esta parte. Rebobinemos. Hoy estaba pasando un mal día, y pensando en lo de quedarme con los buenos recuerdos, los más graciosos, los más irrisorios, he recordado esa experiencia pueril onanista que “dejé pendiente” hace unos “posts” jajaja...
Bajaré la luz e intentaré poner una voz radiofónica, de esas de a media noche...

En mi infancia pasaba mucho tiempo sola, por motivos que ahora no contaré. Todo el tiempo me lo pasaba viendo la tele, disfrazándome usando los tacones de mi madre, descubriendo revistas escondidas de mi padre... imaginando, imaginando hasta tal punto que descubres que si te tocas ahí o parte de tu cuerpo roza con algo, te gusta y cada vez sigues un poquito más, porque te agrada mucho más esa sensación, sabes que va a pasar algo, que vas a estallar, hasta que llega el orgasmo, con su consabido “sentimiento de culpabilidad” de las primeras veces (y de las segundas y terceras), quizá por una religión que te atornillaban en el colegio o por el hecho de estar descubriendo algo asombrosos y no “poderlo compartir” con nadie.
No sé a qué edad empezaría con estos coqueteos, totalmente conscientes, con el sexo, pero los recuerdo ya antes de hacer la comunión, quizás a eso de los siete años. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo, pues imaginaba escenas con un supuesto novio, incluso, con alguna mujer. Un día, puede que tuviera nueve años, estaba en la habitación, la cama estaba deshecha y me disponía a recomponerla, más que otra cosa. Empecé a evadirme, y me tumbé sobre mi almohada, que había colocado a lo largo; ella era mi pareja sexual casi siempre, prefería hacerlo í antes que de otra manera “más convencional”. Casi nunca me quitaba la ropa, no hacía falta para llegar al clímax. Esta vez me levanté un poco la falda y me baje las bragas a mitad de los muslos. Comencé a cabalgar, cada vez estaba más desinhibida, sin ningún temor a nada, estaba sola. Estaba muy bien, casi a punto y, de repente, oí la voz de mi tía en la habitación. Salté de la cama y me subí las bragas ipso ipso. Un frío me recorrió todo el cuerpo y, después, los grados de la temperatura de mi sangre hicieron subir el rubor a mis mejillas, hasta que una gota de sudor me llegó al espinazo. Ella no me preguntó nada, yo dije algo ridículo (que no me atrevo a reproducir).

Estuve bastante tiempo sin masturbarme, no quería que la sensación placentera me remitiese a aquel fatídico recuerdo.

Una vez más, he de decir que el tiempo lo cura todo... y que con el tiempo se aprende y con la práctica también. Así, aprendí a olvidarme de todo sentimiento de culpabilidad, de todo el halo pecaminoso que rodeaba aquellas prácticas, todo infundado e inculcado por una educación –insisto- escolar (no familiar) obsoleta, dañina y a contranatura.

Menos mal que ese autodidactismo, referente a escoger lo bueno del acto y desechar los fantasmas que me acechaban ensordeciéndome, hace que hoy me ría de estos y otros marrones (hablemos en plata) cuanto menos –o más- ridículos.

PD: respecto al título, no pretendo seguir con los siete pecados capitales; sólo es una broma por todo lo escrito en el “post” anterior y todos sus comentarios.

10/08/2004

Me veo

neon1.gifOdio ser observada; uso ese verbo, en lugar de "mirar", que al fin y al cabo es lo que hacemos todos.
Hay un garito al que solía ir bastante, en el baño de chicas hay un espejo en frente de la taza del wáter, desde el suelo hasta el techo. Siempre que meaba ahí, me rayaba un montón (a veces colaboraba en ello los efluvios del alcohol) porque me imaginaba que era un espejo espía y, por si acaso, siempre que salía levantaba mi dedo corazón y sacaba la lengua, por si acaso.
Ahora han puesto una luz violácea y las paredes están pintadas de negro, pero sigo pensando lo mismo, que hay alguien al otro lado robando mi más última intimidad...
10/08/2004 23:31 Enlace permanente. Tema: El funicular Hay 13 comentarios.

20/08/2004

Metropolitano

metro.jpgPensaba que no tenía nada que contar, pero de repente no sé por qué me ha venido una frase a la cabeza... he empezado a reírme en silencio, como hice ayer, delante de un montón de gente...
Estaba en el andén del Metro "Banco de España", esperando el susodicho, me paseaba dando dos o tres pasos hacia un lado y luego hacia el otro. Después de una cansada monotonía, me giré hacia el anuncio que tenía a mi espalda; era el típico (el típico en este contexto subterráneo) de "esta estación no acaba aquí..." Es un soporte publicitario con mucho espacio en blanco, lo cual invita a las batallas grafiteras o cualquier tipo de ocurrencia artística. Lo primero que vi fue “A LAS MUJERES QUE FUMAN LES HUELE EL ALIENTO A MIERDA DE GATO”, escrito ahí, en rojo, de manera muy ofensiva. Creo que eran esas las palabras exactas. Me hizo gracia, sobre todo la continuación, a modo de diálogo, con distintos tipos de letra y diferentes colores y grosores. Era algo así como:

-A LAS MUJERES QUE FUMAN LES HUELE EL ALIENTO A MIERDA DE GATO
-¿y a los hombres?
-Ni te cuento
-¿Cuánto?

Puede que hubiera una intervención más, pero no la recuerdo.
20/08/2004 01:01 Enlace permanente. Tema: El funicular Hay 6 comentarios.

24/08/2004

Infinito

infinito.jpgMe quedé parada en medio de aquel desierto. Cerré los ojos y eché la cabeza hacia atrás, apuntando con mi frente al cielo. Los párpados empezaron a arderme y las pequeñas estrellas chisporroteaban dentro de los globos. Vi un perfil, a contraluz, con un inmenso sol detrás, una mano estiraba su dedo índice y con la yema comenzó a dibujar el horizonte que mostraban las dunas de ese cuerpo.
24/08/2004 16:53 Enlace permanente. Tema: El funicular Hay 5 comentarios.

27/08/2004

Feelings

garibaldi.jpgEn honor a mi queridísimo Pricher, voy a postear, que dice que tengo el blog un poco abandonao... la verdad es que no le falta razón, teniendo en cuenta al ritmo que escribía antes, en fin.
Podría contar que estoy jodida, con una pierna lesionada y con muletas, pero paso de hacer un esfuerzo supremo intentando recordar la caída y la posterior vergüenza que pasé, en medio de El Corte Inglés... si fuera Bo Peep pensaríais que lo había simulado o algo de eso jeje.
Simplemente voy a dejar envolverme por las palabras, que al fin y al cabo es el instrumento del que nos valemos todos. Un instrumento multiusos, que vale tanto para hacer la guerra como el amor, para odiar, para insultar, para volverse loco...
Realmente lo que me gustaría en estos momentos es, aprovechando esta música que sale de mi ordenador -y que mantendré en secreto-, lo que realmente me apetecería es fumarme un porro de marihuana, cerrar los ojos y escribir aquí... quizás me gustaría hacerlo algo ebria, me gustaría enredarlo todo para sentirme orgullosa dentro del barullo, como si fuera un gato mezclándose con lanas de distintos colores, enrollado, enroscado sin encontrar al minotauro o dándose de bruces con él, clavándose un cuerno en su boca abierta, rasgándole la campanilla y sangrando hasta teñirlo todo de rojo, como mi entrañable Garibaldi, personaje de la historia al que siempre he sacado a relucir en mis más gloriosas borracheras...
27/08/2004 20:28 Enlace permanente. Tema: El funicular Hay 4 comentarios.

28/08/2004

Péndulo

pedulo.jpgLos periódicos obsoletos, amarillentos y apolillados descansaban bajo la sombra que les proporcionaban dos sombreros mariachis de color verde; una mirada atornilladora como el sacrificio de Isaías se antojaba público de las decenas de borlas blancas que rodeaban el coso. Todo ello dentro de las cajas, aún embaladas, sin saber si se importaban o se exportaban, dueñas de un extranjero o de un oriundo, quizás de una ciudad vacía o extraña.
Una sonrisa de hilo negro, cosida como en el cuento de navidad, aparentando felicidad dentro de su hieratismo, se sobrepone al tres por cuatro del vals de caballitos de madera, empalados por Vladimir o cualquier otro feriante, siempre bajo la mirada atenta de inocentes y sonrientes niños con ojos negros, de botón, sonrojadas mejillas batiendo el frío viento, fumándolo, saliendo de sus bocas...
28/08/2004 14:47 Enlace permanente. Tema: El funicular Hay 8 comentarios.




jana

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