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El funicular

TOC TOC

TOC TOC

El principio de los principios...

¿Por qué? y lo que es peor ¿por qué ahora?

Sigo sin entender nada, viviendo las cosas desde mi ingenuidad intencionada, desde mi venda en los ojos, desde la ilusión de la que se estampa contra lo mismo una y otra vez. No puedo evitarlo, la sangre me brota por todos los rincones de mi cuerpo, me obnubilo, entro en el paraíso de la memoria inexistente, viajo hacia el futuro, un futuro con un pasado muy distinto al presente, en otras circunstancias, en otros lugares, en otra vida.

Todo seguirá igual, para bien o para mal, quizás alentado por el conformismo o por la cobardía...

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Come back

Come back

La verdad es que no sé cómo actualizar; quiero decir que me apetece escribir pero no sé el qué.

He visto que desde 2006 no había vuelto a escribir un artículo. Hace mil que no entro en los blogs de la gente a la que solía visitar. Tengo que retomarlo, me gustaba y me sigue gustando.

Siento no tener ninguna historia que contar, pero intentaré tenerla en breve.

Espero que nos reencontremos en-red-ados.

Feliz reencuentro.

Halo

Halo

A veces nos aferramos a las cosas como si el único sustento en un desierto fuera el libar la saliva de una boca; ese hilo es el que te une a otra vida, con ganas de succionar y hacer vacío para llenarte de todo y quedarte sin nada a la vez. El tirón de una mano, impidiendo que te marches, el guiño de un desconocido, o la conversación durante un largo camino con un taxista, mantienen latente el calor humano que a menudo nos falta.

Vértigo

Cierra los ojos e intenta experimentar esta sensación:

Te acercas a alguien por la espalda, tocas su hombro y se gira hasta encontrarse frente a frente junto a ti. No es la persona que esperabas, te has confundido.

...

Medita sobre cómo te sientes.

...

Ahora, haz un esfuerzo y vuelve hasta cuando tenías 4 años aproximadamente.

Vas por la calle, con tu madre, tu padre, un tío, quien tu quieras. Hay mucha gente, puede que te encuentres en El Rastro, o en unos grandes almacenes, en medio de las rebajas. Por un momento tu mano se suelta de la del adulto. Vuelves a cogerla, te reconforta y miras con una sonrisa la cara del dueño de la mano. Es un desconocido.

Por la patilla

Por la patilla

Según la opinión de muchos chicos, una mujer lo tiene más fácil para ligar que un tío. Llega un punto en el que a algunos hombres todas las mujeres les parecen guapas. No pienso declinarme en estas “elucubraciones”, pero sí puedo decir que últimamente he comprobado la mutación que puede sufrir un tío si se deja patillas; este rollo casual (léase acentuando en la primera “a”, como en inglés) que se lleva ahora, de imprescindible apariencia desaliñada. Muy importante, esas patillas deben dejarse crecer en sus tres dimensiones y, es más, si se le añade una barba de tres días (a algunos imberbes les hará falta algún día más), el éxito está asegurado.

 

 

¡Dejaos crecer las patillas!

 

 

Ojo: nada de perfecciones a la navaja.

Mala

Voy a ser mala, muy mala; no me va a importar nada más que YO. No se me va a poner nada ni nadie por delante. Seré materialista, avariciosa, despiadada, castigadora, frívola, cruenta, y todo lo que nunca he sido, pero sin rencores.
Préparate, voy a por ti, o a por ti, o a por ti,...

Después una piensa, y se da cuenta de semejante gilipollez. Pero no puedo dejarme los nudillos en una pared, porque sería mala imagen para el público. Cómo me fastidia tener que controlar los impulsos... Desde luego que pude evadirme y volver a flotar por encima del humo del escenario. Canciones que ya había olvidado y que me trajeron antiguos olores y antiguos sabores de salivas candentes, cuando el tiempo no importaba y la inconsciencia era fruto de los efluvios del alcohol.
Cierro los ojos y aún lo saboreo, supongo que alguna vez también se han acordado de mí. Esas cosas no se olvidan si uno no quiere.

Vaguadas

Vaguadas Siempre termino comprando un mechero. No sé por qué demonios ando deambulando por los madriles con un paquete casi lleno de Chester pero sin nada con qué encenderlo; mucho que ofrecer y poco para tomar.
Al final, a estas horas, he tenido que meterme en el bar de Joaquín Luqui. Ha perdido todo su encanto; primero porque se echa de menos a aquella camarera de Vallekas –con “k”, que es más radical- que te contaba su vida amorosa con un hombre casado, 20 años mayor que ella y que le hacía “mucho de sufrí, niña”.
Por otra parte, el hueco vacío de señor con pelo a lo Einstein y un periódico abierto de par en par, sigue respetándose, como las cenizas de Amador en la barra del bar.

Sigo sin poder encenderme un pitillo, pero la abstracción me aparta el mono, o quizás sea la pereza de levantarme de esta mesa de mármol que me refresca los brazos.

Y ahora que me doy cuenta... ¿por qué le llamamos a veces “madriles”? Bueno, quizás sólo lo diga yo, al menos de manera asidua. Puede que sea porque para mí es muy grande; porque está lleno de cositas buenas. Sólo hace falta sentarse en un banco o en un bar y mirar a la gente. Su ritmo, a veces acompasado con la intermitencia de un semáforo con el muñequito en verde.

(Segunda parte en breve...)

Silbidos

Silbidos (Tengo mono... me gustaría escribir todos los días... no puede volver a pasar tanto tiempo sin renovar)

Antes, cuando pasaba por una obra agachaba la cabeza e intentaba acelerar el paso lo más rápido posible. Siempre decían algo, unas veces grosero y otras no. Ahora, me llego a preguntar si mi aspecto es tan decadente como para no oír si quiera “que no me entere yo de que ese culito pasa hambre”, o las normas sociales en este sentido han cambiado.
En el fondo una tiene su “orgullo”, y estas cosas deprimen un poco...

Siempre recordaré que el piropo más bonito que me han dicho nunca fue el de aquel chico... que me dijo que tenía el pelo de oro.

DeluXe

DeluXe A veces escucho una canción por primera vez y me quedo colgada de ella; de su música o de su letra o de un no-sé-qué, que al final una se cree que la han escrito para ella. También me pasa que cuando alguien me exhorta a que escuche una canción, siempre pienso que es porque me envían un mensaje subliminal... diría unos cuantos títulos, pero no quiero revelar ciertos secretos...
Escribiría más sobre esto, pero creo que es mejor dejar volar la música y las palabras de Deluxe, hombre al que conocí una noche y que me dejó traspasar sus gafas para ver unos ojos llenos de calor.
Gracias Xoel.
Esta canción lleva mi mensaje, por supuesto:
Ya sé que no es exactamente
lo que debería de ser,
pero me río al pensar
que crees que voy a ceder.

Sé que es más fácil quedarme sentado
y esperar que pase el dolor
que oír en la radio mi voz
decirle a la gente que no.

No intentes hacerme cambiar,
no me pidas ese favor,
siento decirte
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no ...

Ya sé que quizás no es el momento
ni es el lugar ideal,
pero dejarlo pasar
sería un triste final.

Y ya sé que piensas que es algo extraño,
que no puede durar más,
pero al final tú caerás
y puede que yo ya no esté.

No intentes hacerme cambiar,
no me pidas ese favor,
siento decirte
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no ...
siento decir que no ...

No intentes hacerme cambiar,
no me pidas ese favor,
siento decirte
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no ...
No intentes hacerme cambiar,
no me pidas ese favor,
siento decirte
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no, que no ...
que no, que no, que no ...
siento decir que no ...

Una frivolidad

Una frivolidad Nunca me han gustado los hombres rubios de ojos claros, ni los “prototípicamente” guapos, pero desde luego que la campaña de Calvin Kleinlo está consiguiendo.
Las calles están repletas de carteles publicitarios de Fredrik Ljungberg, un señor de muy buen ver que, a pesar de ser futbolista, se le conoce aún más por sus calzoncillos.

Como si de publicidad subliminal en los cines de los 70 se tratara, la imagen de este hombre invade mis sueños y centellea en mis ojos si los cierro para estornudar –por cierto, leí que cerrábamos los ojos al estornudar porque si no se nos saldrían de las cuencas (!).

Supongo que esta fiebre pasará pronto; no suelen durarme mucho este tipo de deseos, lo que pasa es que me tiro la temporada que dure dando el coñazo a la gente, diciendo lo bueno que está el susodicho (podría poner ejemplos, pero me abstengo).
El caso es que hay que reconocer que más de uno le echaría el diente al tal Fredik hasta arrancarle un labio.

Espero que finalice pronto la campaña, porque al final me voy a estrellar en la glorieta donde siempre me tocan el claxon...

Noche caliente

Noche caliente La noche cundió bastante. Fue un sábado de reencuentros, de relaciones maduras, con sensatez y buen rollito. Miradas furtivas y antiguos deseos.
Mis endorfinas estaban hirviendo, mis labios parecían haber besado un montoncito de pimienta; empecé a desear que me apagaran el fuego las bocas de los chicos que veía.
Me crucé miradas de deseo con varios. Había en esas miradas las de alguna fémina a lo Marlene Dietrich. Os juro que deseé que me besaran violentamente, en algún lugar escondido.
Aún quedan cenizas de ayer.
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Elucubraciones

Elucubraciones Son más de las dos de la madrugada. Como siempre, el insomnio duerme a mi lado. Después de cambiar unas cuantas veces de posición en la cama, de levantarme a leer y a observar a mi alrededor, me asalta una imagen de hace días...
Buscando una información en Internet, vi una foto del primer chico con el que salí. Hacía más de trece años que no le veía, a pesar de que descubrí que trabajaba en una empresa que está a unos 200 metros de mi casa. Él, fue mi gran amor de adolescencia, por el que fui abandonada y con el que retomé de nuevo la relación, para terminar dejándole por cansancio. Se me presentaba en la pantalla del ordenador, con su nombre y sus dos apellidos, y unos... ¿10, 15,...? kilos de más. Desde entonces, intento imaginarme cómo es su vida. Me imagino que está casado y que, quizás, tenga algún hijo. La verdad es que su imagen me ha decepcionado... ¡con lo que era!

El lunes, cuando iba a currar, me desvié un poco para pasar por la puerta de su empresa. No le vi, pero la tontería casi me cuesta que me abollasen el capó del coche...

Me sonrío y me recuerdo a Malena, en “Malena, una vida herida”, de Almudena Grandes.

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Después de unos segundos en blanco, me asalta la duda de haberle quitado algo de magia a mi blog, quizás por haberle puesto una cara... espero que no, aunque es difícil moverse con algo “menos” de libertad.
A veces, en medio de la noche, me parece presentir un ruido, un estruendo tan devastador como la caída del techo, con los vecinos de arriba sentados en sus sillas, alrededor de la mesa, cenando. Caen las sillas empalando todo lo que encuentran a su paso, y las patas se astillan. La jarra de agua se hace añicos y salpica el líquido junto con los cristales. De repente, miro a mi alrededor y todo sigue en calma. Alzo la mirada al techo y cualquier grieta me parece un signo de la precipitación al vacío... Pero, insisto, y vuelvo a mirar para comprobar que todo sigue estático. El cigarro de John Lennon sigue sin consumirse y su mirada perdida, divisando el mismo lugar que el Colón de Barcelona. Recuerdos didácticos a modo de recomendación, para no olvidar nunca que debo poner http:// ... (vuelvo a sonreírme). Una grata tarde, arreglando el mundo; hablando del pasado, hablando del presente, viendo una película a medias... Una cerveza, con problemas de dicción y una carcajada descarada por la apariencia de un deja vu en una pizzería, donde hacía mucho frío, donde escuchaba historias de arañas y cortos, con una mirada que se disparó cuando no había gafas...

Finalmente, siempre acabo sola, aquí o en compañía de una cerveza que termina empapándome y, a veces, emborronando mis letras.

Me queda tanto por decir...

La tentación vive arriba

La tentación vive arriba Nunca llegué a explicárselo porque me tapó la boca con un beso... El tiempo pasó y aquélla conversación nunca venía a cuento.
Todo se acercó a mi cabeza por una escalera. Quería decirle que Rose (Marilyn Monroe) bajaba seductoramente la escalera que separaba su apartamento del de Richard Sherman (Tom Ewell); la escalera, símbolo de la divinidad de aquella mujer tentando a un hombre casado hacía ya 7 años, era también signo de la bajada al infierno o subida al cielo.

La película fue titulada “La tentación vive arriba”, ya que Rose (“la tentación”) vivía en el piso de arriba. El título original era “The Seven Year Itch”, que hace referencia a una teoría americana en la que se piensa que a los 7 años de una relación, uno de los dos empieza a notar un picorcillo metafórico, en el que la infidelidad está al caer.

Mientras esa explicación se quedó en mi silencio, me di cuenta de que estaba fundiéndome en un beso con una boca nunca antes probada. El picor se convirtió en escalofrío...

Mar y Tequila

Mar y Tequila ESTE POST DEBIÓ SER COLGADO EL 26 DE DICIEMBRE DE 2004.

En medio de una tarde tan gris, que se empeña en levantarme el ánimo a medida que pasan los minutos, escucho la sensual voz de David Bowie, y cada vez se me abre más el apetito sexual.
La verdad es que recibir un mensaje al móvil, en el momento adecuado, es como un subidón de adrenalina, sobre todo cuando la persona que lo manda hacía tiempo que no se acordaba de ti.

Debería estar escribiendo otra cosa; quizás una historia escandalosa, en donde entre en juego el sexo y la violencia, pero no me siento con ánimos de hacerlo.
Hoy precisamente me gustaría quedar con mucha gente. Tomarme todas las cañas y cafés que debo; la verdad es que es halagador tener tantos oídos pretendiéndome.

Anoche fue una noche muy agradable y divertida. No sé por qué pero no podía sacarme a C de la cabeza. Tenía todo el rato la sensación de que estaba cerca, de que me lo iba a encontrar. Quizás fuera por haber oído una canción de Bowie, saliendo desde el interior de un coche...
Bebí bastante, pero nadie se dio cuenta de mi “medio borrachera”. Un chico que me presentaron y al que no había visto en mi vida, estuvo insistiendo toda la noche en que me conocía de algo, “además de una noche de juerga”, me decía. A mí no me sonaba de nada su cara, pero él estaba tan seguro de ello... que yo empecé a temer que tuviera razón. No paraba de hablar conmigo y ¡hasta me sacó a bailar swing!... (uff)
Aún recuerdo la cara de mosqueo de algunos...

La verdad es que estos parches me vienen bien, pero echo de menos a mucha gente, incluso a la que no conozco. Me gustaría ver a L, a P, a M, también a P, a J, a D, y a Papá Noel, a ver si me regala una primitivita y me llevo a todas estas iniciales de vacaciones submarinas, con traje de neopreno incluido... quizás México sea un buen lugar. Mar y tequila.

Estoy aquí

Hola.
No sabéis lo que he sufrido por no poder escribir en mi blog y por no poder visitaros. Ahora mismo estoy viendo vuestros blogs y estoy enterándome de muchas cosas que me he perdido. He reído, pero también he llorado. He leído algo de la muerte de alguien, y me he recriminado el ser precisamente yo quien no haya estado con la persona afectada... lo siento.
Después de tanto tiempo, no sé ni si quiera cómo seguir con este post... sólo os diré que me acabo de levantar y vengo desde Southampton... he soñado eso y me he mojado con unas olas gigantes que transportaban caracoles inmensos y que el golpe de la ola les dejaba sin caracola... realmente era una metamorfosis, en la que los bonitos caracoles se convertían en asquerosas babosas...

...De verdad, no sabéis lo que os he echado de menos.

Felices Fiestas

Felices Fiestas Estas nunca han sido fechas muy celebradas por mí. Lo único que se salvaba era la Nochevieja; el día más esperado del año por todos los adolescentes y jóvenes hasta cierta edad. Era un día en donde no tenías hora de llagada a casa, aunque uno se la autoimpusiera por no sobrepasarse y por parecerle hasta demasiado pecaminoso el abusar...
La Nochevieja hace años que ya no tiene ese sentido para mí. Una se hace mayor, y el 31 de diciembre se convierte en una noche como otra cualquiera o, peor aún, una noche en donde no puedes entrar a tu garito habitual porque cobran entrada, cosa que no importa tanto como el hecho de que esté lleno de “intrusos” imberbes y agitados...

¿Y tú, qué vas a hacer este año en la noche “más importante” del año?
Quizás este año cumpla mi sueño de quedarme sola, en casa tomando las 12 uvas y brindando chocando mi copa con la botella de cava (a mí no me importa que sea catalán, es más lo prefiero) ya abierta.

Felices Fiestas.

Exaltación de la amistad

Exaltación de la amistad ¿Por qué me gustará tanto la cerveza? No lo sé, pero me encanta, tanto que para mí es una aberración que la sirvan mal, que esté caliente o disipada. Realmente le hago un culto bacanal. La gente que me haya visto beber cerveza, sabrá que la trato como un verdadero tesoro... quizás todo venga porque siempre ha estado acompañándome en los buenos momentos, junto a las risas, los arrumacos, los besos, los funiculares...
A veces me recrimino a mí misma el beber grandes cantidades sin apreciarla, es como la cocaína o la marihuana, hay que tomarlas apreciándolas y no acostumbrandote de modo que ni te des cuenta de cómo entra en tu cuerpo...
Ayer pasé un bonito día, en donde hubo reencuentros del sur y de más al sur, todo regado con unas cervezas bien frías, espumeantes, supurando por fuera del recipiente como si se tratara de un refrigerante botijo, y todo ello culminado por el abrazo sincero de una amiga; un abrazo de esos en los que la palma de la mano del que te abraza te acaricia el centro de la espalda y te aprieta hacia sí mismo.
Hacía tiempo que no me daban un abrazo así.

Superheroína

Superheroína Gracias a El Espectador he descubierto una web muy chula en donde puedes crear a tu superhéroe.
Seguro que a muchos os gustará.
Esta es Jana, superheroína de la nueva Era.
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Refranero

Refranero Lo bueno si breve, dos veces bueno.
Siempre recurrimos al refranero para poner algún que otro parche a las situaciones que no se ajustan con nuestros deseos.
Los dichos y refranes son frases estúpidas, no porque procedan de la sabiduría popular, sino por la utilidad que les damos; por otra parte, es un poco desesperante, que cuando encontramos el “remiendo” adecuado, siempre hay un contrarrefrán –famoso es el ejemplo de no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy / no por mucho madrugar amanece más temprano.

En fin, sólo espero que la tarde de ayer fuera agradable... aunque parecíamos dos desconocidos.

..., 3,2,1,0 Go.

Time, time!

Time, time! Ays, no tengo tiempo.
No puedo postearos ni leeros tranquilamente uff... me estoy perdiendo un montón de historias, tengo pendientes algunas contestaciones, y tengo ganas de escribir un artículo, en concreto uno en relación con el sueño que he tenido esta noche, en donde me encontraba en una laguna japonesa...
Lo siento.
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