Felizia
Mr. Edward me ha pasado este "chiste". A mí también me gustaría poder esconderme en algún sitio mañana, en donde no me llegase n un sólo comentario de eso...
Mr. Edward me ha pasado este "chiste". A mí también me gustaría poder esconderme en algún sitio mañana, en donde no me llegase n un sólo comentario de eso...
Bueno, otro día más y el tiempo se me echa encima. Tengo más miedo que nunca. Estoy muy agobiada con las innombrables. Quiero dedicar muchos momentos a otras cosas y poder desarrollar mi creatividad (si es que tengo algo de eso). El tiempo, uff cómo aprieta. Siempre está ahí con su tic-tac, como empujándote, casi con la desvergüenza de hacerlo tocándote el culo, diciendo ¡venga, circule, circule!.
Tampoco puedo escribir cosas bonitas y divertidas en mi blog, ni siquiera me paro a cambiar un poco las cosas de aquí dentro, pues... además del tiempo (que, insisto, siempre apremia), me pasa como a Zäpp, o peor, ya que mi pececito es compartido netre 3 (¡ay cuánto ansío un portátil!).
Pero, en fin, hoy voy a dejar de quejarme y contaré mi pequeña impresión de la peli que vi ayer. Es sólo una broma pero, si lo pensáis, las cosas son muy distintas cuando son vistas a través de unos ojos que saben mirar (le robo la frase a Mr. Eduard). Estuve videando, queridos drugos, Señales. La peli en sí, no me gustó mucho. Es entretenida pero nada más. La verdad, me esperaba otra cosa. Me reí mucho con sus dialoguitos moralizantes de yankipatriota-jesúsestáconnosotros y con los extraterrestres verdes, enfundados en un mono de licra bien ajustado, tanto que les hacía asexuados jajaja...
Bueno, pues después de tragarme el film, empecé a levantar polémica entre los televidentes que me rodeaban. Dije: realmente, ¿por qué pensáis que los extraterrestres son malos? Caras con ojos como platos (tipo messenger). Hum, joder, ¡si son unos artesanos de la madera! Más caras alucinadas. ¿No habéis visto los dibujitos que han hecho sin sierra de calar? Sí, hombre, esos que han dejado en un rincón precioso de la casa; una imagen tan bucólica... entrando el sol a través de la madera troquelada en forma de estrellas y lunas... Risas. Risas. Carcajadas. Enfado y seriedad por mi parte No os riáis. Y además de todo eso... hay un trasfondo: ¿no os habéis dado cuenta de que aparece toda una simbología de un montón de religiones juntas, que viene a colación de las dudas de fe que tiene el buen creyente de- Mel Gibson? Empiezo a oír cosas como que estoy loca, rayada, bla bla Pero yo no quiero hacer hincapié en eso, que al fin y al cabo no pasa de una mera anécdota, desearía que os plantearais si realmente está tan claro que los extraterrestres sean los malos (en esta peli) Consigo que se callen y tranquila expongo mi teoría: el extraterrestre coge al niño moribundo y le echa un gas, luego se le cargan, el padre consigue sacar al niño de la casa y le inyecta una medicina para el asma. El niño de momento no responde, pero al final se salva ¿quién dice que es por la inyección no por el gas-ventolín que le echó el extraterrestre? Risas socarronas, carcajadas y hasta lágrimas que se solapan a mis palabras.
Bah, iros a la mierda. No sabéis darle la vuelta a las cosas. Así va el mundo, creyéndonos y tragando todo lo que nos muestran, sin antes hacerlo bolo alimenticio y digerirlo.
PD: siento haber destripado la peli a quien no la haya visto.
PD2: realmente es una película que no tiene de dónde sacar, pero me niego a ver una cinta y no poder ver algo subliminal, así que, aunque sea, me lo invento.
No puedo más. Me quedo en el siglo XIV. Son las 4.03 de la madrugada. He estado viendo Daaalí, de Els Joglars y me ha encantado. He tenido muchas sensaciones y me he sonreído recordando un montón de anécdotas de Salvador... Estoy empezando a tener sueño. Últimamente me cuesta conciliarlo, no sé por qué; supongo que se deberá a un desarreglo horario que llevo arrastrando desde este último fin de semana. Veo mi cama, aún sin deshacer y me da tanta pereza levantarme de esta, nada ergonómica, silla para ir hacia mi acogedora y envolvente lecho, que a veces parece una planta carnívora que se cierra y me atrapa. La verdad es que estoy empezando a necesitar abrazarme a alguien mientras duermo...
Intuyo que no interesa nada mi aburrida vida, pero necesito escribir y, la verdad, en cuestión de creación literaria (ja) estoy muy poco prolífica. Quizás me pase como a los que practican el tantra y esas cosas (perdón por mi ignorancia), que cuando eyaculan (no uso el término sólo para el sexo masculino) se desbordan por completo Iguazú, Niágara y otras tantas, hasta la cola de caballo del Monasterio de Piedra. Estoy un poco cansada de todo. Tengo mis ratos de ocio, pero no los disfruto al completo porque me siento mal, porque siempre pienso que debería estar donde tengo que estar. Me he metido en un embrollo muy gordo, pero tengo que terminar. Tengo que acabar lo que he empezado. Uf, no quiero escribir más. Intentaré cerrar los ojos y notar cómo todos mis músculos se relajan, hasta sentir la caída al vacío que me lleva al sueño...
Pesa.
Me pesa el alma, los pies, la cabeza;
La cabeza, ligero hormigueo que zumba entre mis pelos
y mis poros.
Silencio. Noche. Negro sobre blanco
y una ligera línea que suena y se desliza
a lo largo de las sábanas.
Crujen los muebles, roznan las termitas.
Silencio, mis párpados pesan y se cierran.
Más oscuro.
Suena el Boss y la gente afuera anda a su ritmo. Dos señoras se lían con la máquina de los tickets para aparcar en la calle. Madrid está así. Y es que Madrid es una ciudad para pasear, para disfrutar hasta de un nido de golondrinas en una esquina de un balcón neoclasicista, cuyas ventanas están en discordancia y anacronía con las placas de las alarmas de seguridad de color amarillo, qué se le va a hacer... Siguen colgando sogas de ahorcado desde el telón azul, cuyo color abduce la cazadora fucsia que lleva un hombre con pinta de polaco, mientras suenan The Doors, (Jim Morrison) el primer gótico como dice un amigo- qué cierto es.
De espaldas al vacío sigue un tipo, también de azul, con su casco amarillo, intentando arrancar el cielo, recogiendo un cubo de lata... me recuerda a la Fragua de Vulcano, puede que sea porque se me está quemando el brazo por el sol que entra a través de la ventana.
Mi mente viaja hacia lo que leí en Cielo vacío, a cerca de lo que se puede ver a través de una ventana. Parece una tontería pero, las imágenes desde una ventana se ven de otra manera. Puede que más evocadoras por el simple hecho de que no tienen sonido. Realmente es como una película muda, en donde el diálogo-texto se te impregna en el cerebro, con sus letras blancas sobre fondo negro (cerebros, cerebros, cerebros...). Un siete inserto en un cuadrado de unos 15x15cm (medida imaginaria y, probablemente, irreal), de color azul ¿qué pasa hoy con el color azul? Escribo sobre un papel azul de un programa de las fiestas de San Isidro, con boli azul. Un siete de color blanco (no el de Raúl) con algunas gotas de pintura o cal blanca, por las reformas del edificio, quizás hechas en el siglo XIX. ¡Hace dos siglos ya! Pasa el tiempo tan rápido... Y enterarme de que Pepín Bello sigue vivo, que tiene 100 años y está como una rosa; uff un tío que te puede hablar de sus experiencias con Dalí, Lorca y Buñuel en la Residencia... Tengo que concertar una cita, perdón, ¿debí decir auditoría?
Dos chicos a lo Ley de la calle pasan precisamente por la misma, últimamente con demasiada ley ¿será por la piiii? Ni lo quiero nombrar. Estoy asqueada ¡puta monarquía! ¡Qué suene el himno de Riego donde haga falta!
Creo contar diez tejas que suben por la soga del ahorcado. Esperemos que eviten las goteras-gateras del sombrero del Dómine Cabra... y más gente a través del escaparate: Rachel Naggy-Betty Page- Rachel Naggy-Betty Page ¿Rachel Page? ¿Betty Naggy? Jeje, puede que Molly Malone en la voz del vagabundo de la Naranja Mecánica, pidiendo unos acortantes y de fondo Blur cmon, cmon, cmon... Im waiting for a feeling...
El fucsia de la cazadora del polaco se ha posado en la falda de una guiri; es de punto y estoy segura de que tiene que picarle un montón, con los calores que hacen hoy... Y es que el sol enciende todo, a pesar de que yo he nacido para la noche, como un vampiro, para succionar todas las sensaciones que me pueda dar un día tras haberse ocultado el sol, con o sin luna llena, pero sí con música (buena música), risas, vida al fin y al cabo... sensaciones como cuando estás en un concierto aprovechando todo lo que recogen los oídos por primera, última y única vez, queriendo grabar todos los detalles del espectáculo que te ofrecen, que por muchas veces que escuches el disco o te veas los deuvedés nunca va a ser igual. Paro de escribir para ponerme el boli en la boca mientras escucho American Pie (la original) y mi pierna zarandea moviendo la mesa Pie, pie...American pieeee...
Después de un rato de reposo... The riverboat song I see double.... creo que dejo de escribir, me encenderé un cigarro y me deleitaré tomándome la cerveza...
Hoy (noche del domingo al lunes) he tenido una pesadilla. Esta vez se trata de un sueño de lo más realista o posible, en el sentido de que no hay fenómenos extraños o para-normales.
Era mi primer día de trabajo en unas grandes oficinas. Me había recomendado mi amigo Dani, que trabajaba allí. Mi labor no era muy concreta. Tenía una mesa, un teléfono, un ordenador y una silla de cuero con ruedas. La mesa de trabajo estaba al lado de una gran ventana, con unas vistas maravillosas y un estor de tiras metálicas.
Yo llegaba con ropa muy incómoda, pero elegante; lo típico en estos trabajos: una blusa, una falda recta y una chaqueta, muy clásico.
Estaba muy cortada y aterrada. Me sentía insegura e incapaz de desempeñar bien el trabajo. Mi amigo Dani me acompañó hasta mi mesa. Según íbamos avanzando por los pasillos y entre otras mesas, todo el mundo me miraba y cuchicheaba. El pánico me abordó completamente.
Tras un fade to black, recuerdo a los compañeros criticándome, cotilleándome mis escritos más íntimos -que no sé qué hacían allí- cada vez que me levantaba a algún sitio.
Salí corriendo de allí llorando, desesperada, subiendo un montón de escaleras para llegar al despacho de Dani. Entré sin llamar y me abracé a él. Dani se quedó anonadado y me intentó tranquilizar diciéndome que todo se arreglaría, que hablaríamos con el director.
Fuimos al despacho del jefe jefazo. Dani se sentó a parte como para no intervenir- en un sofá, y yo en una silla, frente al director. Le expuse muy firmemente el problema e intenté promocionarme haciendo alarde de mis cualidades laborales. El director asentía, asombrado por mis argumentos inapelables, pero... finalmente terminé llorando, diciéndole que no había sufrido nunca una humillación igual. El hombre propuso que diésemos un paseo. Salimos los tres y anduvimos por los alrededores del gran edificio. Estaba rodeado de jardines y fuentes. El aire fresco me sentó bien pero, de repente, empezó a hacer un calor muy sofocante. Yo ya no llevaba esa ropa, sino un vestido muy veraniego, corto y con tirantes. Nos sentamos en el borde de una de las fuentes. Dani y el director metieron los pies en el agua y yo hice lo mismo. Estaba más relajada y riéndome con Dani, pero, de pronto, el director venía nadando hacia mí. Yo tenía el vestido algo húmedo por los salpicones del surtidor central y me sentía bastante incómoda por las formas tan marcada que dejaban entrever mi vestido. El hombre se acercó hasta mis piernas y me las abrió. Apoyaba sus manazas en mis rodillas, mientras su cuerpo flotaba en el agua. El pánico me invadía. Me he despertado. Menos mal. Lo he pasado fatal.
Acabo de terminar de escribir en mi cuaderno la pesadilla de ayer. Hoy (noche del lunes al martes) no puedo dormir. Me he metido en la cama sobre las 23.45 y he leído un poquito más de Alonso Quijano. A las 0.15 me invadía el sueño. He apagado la luz y he intentado dormirme pero... no ha sido así. De repente, estaba como una rosa y dando vueltas como una croqueta empanándose, con los ojos como platos (qué culinario). He intentado contar ovejas, pensar en una peli, inventar una novela y nada. Me he puesto a pensar en uno de los acertijos que me dijo Miguel. Me estaba escudriñando los seso y de pronto (!)... bombilla. Le mando un mensaje, dos, para ser más exactos, intentando explicar qué hago con las bolitas y los botecitos. Termino el mensaje y me arropo hasta las orejas (auditivas) con una sonrisilla en plan Gioconda. Ya me voy a dormir zzzzz, pienso.
Pues no. Recibo un mensaje: fatal error ahhhhhhhhhhh ¡Ya sí que no pego ojo! No es la solución. Me cabreo, ya no por no haber dado en el clavo, sino porque no puedo dormir y las consecuencias de eso son que mañana tendré sueño y no podré estudiar. Enciendo la luz. No sé qué hacer. Si poner la 2 o verme Intacto otra vez. De momento estoy escribiendo, con mi pilot rojo, en mi cuaderno. Miro hacia un lado, y vuelvo a ver a Nosferatu. Hoy sí que me hace gracia, porque me recuerda a un anuncio de un coche en donde la gente se quita las gafas fashion de sol y tiene los ojos como los faros del coche. Pobre conejito, si es que los tiene igual... habrá que pensar en una demanda por plagio. Miro hacia mi mesa; llena de kilos y kilos de papel, entre otras cosas, está tan cargada que crea horror vacui, pero en el fondo es tan triste como una pata de jamón en las últimas, a la cual te aferras como si fuera el último hilo de tu vida. Estoy empezando a divagar y a ver estrellitas de colores cada vez que parpadeo. Intentaré dormir. Apagaré la luz. Buenas noches (?). 1.50.
PD: me volví a levantar y estuve viendo South Park.
Este fin de semana puede que sea el último de juerga hasta... Así que, empezaremos con Bigmouth Strikes Again a todo volumen...
Sweetness, sweetness I was only joking
When I said I'd like to smash every tooth
In your head
Oh ... sweetness, sweetness, I was only joking
When I said by rights you should be
Bludgeoned in your bed
And now I know how Joan of Arc felt
Now I know how Joan of Arc felt
As the flames rose to her roman nose
And her Walkman started to melt
Oh ...
Bigmouth, la ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh, bigmouth, la ... bigmouth, la
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
And now I know how Joan of Arc felt
Now I know how Joan of Arc felt
As the flames rose to her roman nose
And her hearing aid started to melt
Bigmouth, la ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh ...
Bigmouth, oh ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh ...
Bigmouth, oh ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh ...
Bigmouth, oh ... bigmouth, la ...
Bigmouth strikes again
And I've got no right to take my place
With the Human race
Oh ...
A veces consigo encontrarme en un estado sin principio ni fin, efímero y eterno al mismo tiempo. Tengo los ojos abiertos pero siento como si los tuviera cerrados y oigo dentro de mi cabeza Lucy in the Sky with Diamonds y esa canción enlaza con otras, entonces cierro los ojos de verdad y me dan ganas de estirar el brazo y conseguir atrapar la cuerda de un globo que me roza la nariz y la frente. Agarro por los pelos el trozo de cordel que se escapa y el globo, de color naranja, lleno de helio, me eleva. Mis pies descalzos rozan los árboles. No vuelo muy alto ni muy bajo, me guía Dédalo, intentando subsanar el error provocado por la pretensión de Ícaro.
Cuando bajo de esa fantasía, de repente, hoy me encuentro con dos gotas de sangre en una tela pulcramente blanca, ropa amontonada, un par de calcetines al lado de la papelera azul... un azul que me engancha a los últimos recuerdos de madera. Salgo de ahí y me voy hacia otro rincón más frívolo, pero, por más que miro a mi alrededor, no existe.
Todo está impregnado de memoria. Nosferatu se asoma a través de una reja, quiere salir de la estantería. Todas las noches me mira, con sus orejas desplegadas y sus dientes de conejo, más que de otra cosa. Se volvió loco.
Más imágenes, colores, rojo, gris, negro, fucsia, blanco, naranja, azul. Mezcla de años 1930, 1960, 1980, alcanzo a ver. Una tira llena de fotitos y en mi ventana golpeando el viento, me sobresalta de vez en cuando.
Apago la luz.
Duermo.
El Rococó no es una de mis épocas pictóricas favoritas, pero siempre que oigo o leo esa palabra mi mente enfoca perfectamente El columpio de Fragonard. Recuerdo que aparecía en mi libro de arte y ocupaba una página entera. Me pasaba varios minutos mirando la lámina, recreándome en todas las formas. Me resultaba una obra de lo más caprichosa. Muy cursi, sí, pero muy delicada. Me envolvían las volutas de la falda de la mujer, confundidas entre las hojas de los árboles y las flores y el detalle del zapato volando, totalmente actuando de fetiche. Se me empeñaba un cuadro de gran carga sexual. El viejo, fatigado, tira del columpio para complacer a la dama. El joven, en el suelo, borracho por la visión que tiene. Una estatua con dos putti, en donde uno de ellos es incapaz de mantenerse estático y tiene que mirar, asombrado, lo que deja entrever esta descocada mujer.
El zapato, diminuto, me resulta protagonista del cuadro; un zapato disparado por la inercia. A la señora o señorita parece no importarle, se deja llevar por un momento de desinhibición plena. Domina la situación y a los personajes. El hombre, con su sombrero en la mano, parece querer recoger todo lo que se le venga encima, dervirgando a algunas flores a su paso, si se tercia.
El movimiento, es prácticamente ficticio; es imposible que el columpio lleve esa trayectoria, ni siquiera creo que sea capaz de moverse con un balanceo normal, típico de estos juegos. El vestido, se empeña en levantarse entre partes de las cuerdas de forma imposible, incluso las piernas de esta impasible dama, adoptan una postura digna del hombre de goma. El joven, con apariencia de la condición de Farinelli, tiene cara de encontrarse realmente confortable, a pesar de estar incrustado en unos ramajes nada agradables al tacto.
Pero en el fondo me gusta. Observo de forma entrañable los detalles. Las florecillas abajo del todo, el asiento de textura aterciopelada, la flor de color rosa en la chaqueta del joven y, sobre todo, ese zapatito, volando, con su tapa en el tacón y todo...
Fueron poco más de dos horas muy especiales. Era extraño. Haber hablado tanto... y después nos quedamos casi sin palabras. Espero no haber sido una decepción. No estaba en mi momento más glorioso, más bien, todo lo contrario. Actué de forma algo torpe, nerviosa y cafeinómana. Llegó el momento de empezar a decir sandeces... hubo de todo. No soy así. Insisto, fue extraño, pero muy agradable. De repente todas las letras empezaron a volar por el ambiente, como si cada uno hubiera soplado las suyas posadas en una mano; se esparcieron y entremezclaron letras rojas y azules y empezaron a sonar con risas de verdad. Qué pena que fuera tan poco. Intentaré recordar el lema de la Moores, quiero recordarlo exactamente igual, ahí, en frente, impregnado en la pared, dándonos la bienvenida. Cosas raras del destino.
Sentada. Invadida por un sueño atroz. Lucho por no desprender mi cabeza del hilo que me la une al cuerpo. En frente de mí, me veo. Intento indagar en mis ojos, buscar la sangre que se refleja en las malas fotografías, de noche, de alcoholismo. Frunzo el ceño, pues no consigo enfocarme; la luz entra por la izquierda. Al final ha salido el sol. Mi sueño de esta noche está aún candente. Se han quedado en mis oídos las notas de Out of Time de los Rolling. Toda la vida perteneciendo al lado de los Beatles y nunca he conseguido soñar con una canción de ellos.
Me había escapado por la noche, para tomar unas copas con un amigo. Fuimos a un lugar muy extraño, era como una especie de asociación cultural, en donde había un montón de salas; la verdad es que tenía pinta de una sede de AA.AA o PP.SS ... Descubrí que era una hermandad de una religión rara, tipo budismo. Un lugar con pinta de funcionar muy bien con las lobotomía y otras técnicas de engatusamiento, extorsión... No quiero aburrir, ni aburrirme. No me apetece seguir contando porque realmente no pasa nada en el sueño. Sólo quiero llegar a la parte en donde, de repente, suena Out of Time y empiezo a moverme con sus primeros sonidos... me imaginaba a una tipa en plan Nancy Sinatra, bailando encima de un altavoz gigante y debajo de una bola de discoteca girando, girando.
En referencia a los comentarios recibidos respecto a ciertas opiniones expresadas en mi artículo titulado "Martes", me siento obligada a recalcar, aclarar, responder... que:
LOS PEZONES NO REACCIONAN DE IGUAL FORMA QUE LOS PENES
Hoy me han interrumpido dos veces. Espero poder escribir unas líneas de corrido. Me encuentro en medio de la Gran Vía, en un sitio donde ponen bocadillos, de nombre muy conocido y el cual no quiero escribir por no hacer publicidad. Tengo una buena vista desde aquí y bastante tiempo para dejar unas líneas impresas en este papel lleno de notas y números de teléfono, pues me ha llamado unos amigos de Granada que han venido de improvisto a Madrid. Digo lo del tiempo porque ya sabemos que en el sur se toman las cosas con muuuuucha calma, no es una crítica, es, simplemente, otro modo de vida.
Miro hacia la puerta cada vez que se abre, pues no quiero que vean lo que estoy poniendo. Encuentro en el papel un 15x5=75 a lápiz, el cual se emborrona en este trozo que estoy pasando una y otra vez con parte de mi mano. Vuelvo a mirar a la puerta y se entrecruza un autobús con varios precios de bebidas y modalidades de bocadillos. Hago auténticas virguerías para escribir entre más multiplicaciones, sumas y restas. Cuando entren éstos no me van a conocer; con el pelo corto y las gafas, y unas cuantas horas y cervezas fuera de casa... Voy a dejar de escribir, que al final me pillan.
Bueno, no he podido resistirme: tenía mucha sed de escribir y, en parte, lo hago por aquella teoría extraña, tipo ley de Murphy, que en cuanto te enciendes un cigarro esperando el autobús justo, justo, justo, viene nada más darle la segunda calada. Me enciendo otro cigarro y fumo y escribo compulsivamente, ambas cosas a la vez. Seguro que luego no entenderé mi letra. Fumo con la izquierda, pues soy diestra (para casi todo) y en la derecha tengo el boli. Me sabe y me sale raro, supongo que es como esa falsa leyenda de que cuando un tío se masturba con la mano derecha (si es zurdo) o la derecha (si es diestro), parece que se lo está haciendo otra persona. Teoría tan falsa como que los pezones se ponen erectos cuando estás cachonda jajaja... Ya sí que tengo que dejar de escribir.
Tengo tras los cristales un cartel de Cortefiel que se sigue entremezclando entre los precios, coches y autobuses rojos de Madrid. Pasa un tío con una gorra roja y se cruza con una chica de bolso de lentejuelas; de fondo un jersey gigante, de lana, color rojo (como la gorra del chico) a 29 con 90 céntimos creo ver a estas gafas hay que aumentarles el cristal- Cristal. Cristal que echo de menos en el continente de mi cerveza, pues es de plástico, muy estilo ska. Ya sabéis donde estoy ¿no? Sí, me rodeo de amarillo y suelo en damas blanco y negro.
Veo un cartel en donde pone Phil Bacon y echo de menos una l más (ignorante de mí). La puerta se abre y se cierra miles de veces a un ritmo trepidante, cada vez más frecuente y pienso que al final me pillan.
No llevo tanto tiempo aquí, lo que pasa es que escribo ansiosamente. Me agobian los chicos que tengo delante. Me recuerdo a mí misma como el prota de The Catcher in the Rye (me gusta más el título en inglés y, por supuesto su versión original, la cual tuve que leer en segundo de BUP). 2º de BUP. Ya nadie sabe lo que es eso. EGB, BUP, COU. ¿Qué es eso? Ahora se dice ESO, Secundaria, Primaria. Uff cuánta terminología para no emplear el dinero ni el tiempo (ni la cabeza) necesarios... Recuerdo la manifestación. Toda la Universidad sentada en el suelo, con la Cibeles delante. Nunca me había sentado ahí. Supongo que casi nadie lo ha hecho. Reconozco que me dieron ganas de besar el suelo, como Karol Vojtyla jajaja. Sigo recordando la manifestación. Casi me caigo y me abro la cabeza. Me llamó al móvil un amigo, le estaba contando cómo transcurría la manifestación y, de repente, tuve que empezar a correr porque la policía empezaba a cargar. Las pelotas de goma volaban por encima de mi cabeza (menos mal que soy pequeña). Me enganché con un fleje que había en el suelo, de color blanco, cerrado, sin cortar, casi me piño. Si no llega a ser porque me agarraron...
Llegué a pasar miedo en Sol. La mani no podía llegar hasta allí, pero unos revolucionarios de Filosofía se empeñaron y se montó la de dios (con minúscula, ya que puede ser cualquiera). Al final acabamos en Mayor tomando unos buenos calamares regados con fresca cervecita... se me va a calentar.
Acoso y derribo
No hace falta ser muy tonto para no entender esa frase dentro de un contexto adecuado. Desde su lectura, lo mejor que me está pasando es estar en Malasaña escuchando, detrás del ruido de las cucharillas tintineantes en las tazas de café, y de los murmullos, Love you to, con sus sonidos acuáticos, sus cítaras y sus violines envolventes. Hacía mucho tiempo que no escuchaba esa canción. Es el mejor momento en mucho tiempo. Me doy cuenta de lo fuerte que soy. De lo feliz que soy, sintiéndome especial en la faz de la tierra. Love you to... Qué buen karma... Estoy más sobria que nunca, llegando a la cima del Everest, quedándome sin oxígeno y siendo insuflado por la voz de Paul. Final de violines y cítaras.
El rnr de los Rolling golpea con sus baquetas en la batería de las obras de la calle Apodaca, mientras alguna que otra moto zumba como los ángeles del infierno. Tras el inmenso telón azul asoma un bufón de corte con casco blanco, esperando... esperando; atravesado, casi, por las cuerdas de la tramoya ¿Se lanzará al vacío? Coge una de las cuerdas y sube un cubo de metal. Tiene un contenido, pero no sé qué es. Lo coge y engancha otro que baja vacío. Lo sube lleno y vuelta a empezar. Y mientras, yo me envuelvo en el humo de mi cigarro y mis pensamientos redondeados con cebada exprimida. Me doy cuenta de que estoy bien. De que voy haciendo rodaje poco a poco, como cuando ves un anuncio, de esos tan bonitos, en donde un BMW circula siguiendo el ritmo de una canción de Bob Dylan.
Encuentro un papel con significados de palabras usadas por Eduardo Mendoza, en donde haiga no es un vulgarismo, sino un automóvil muy grande y ostentoso ¿Por qué pensaré tanto (siendo mujer, dirían algunos)? Lo que me faltaba, que pusieran a Richard Ashcroft. Hablando de automóviles (sonrío); me recuerda a mis primeros viajes sola en coche, conduciendo con la cadencia de la voz de este cabrón...this song for the lovers, tonight... Qué bueno es. Miro por la ventana y canto bajito tonight...
El bufón de la corte mira hacia la calle, no tiene muchas ganas de trabajar. Qué música están poniendo hoy en este bar mmmmmm... Me quedo sin papel para seguir escribiendo mis impresiones de hoy.
Dicen que tienes veneno en la piel
y es que estás hecha de plástico fino.
Dicen que tienes un tacto divino
y quien te toca se queda con él.
Y si esta noche quieres ir a bailar
vete poniendo el disfraz de pecadora,
pero tendrás que estar lista en media hora
por que si no yo no te paso a buscar.
Pero primero quieres ir a cenar
y me sugieres que te lleve a un sitio caro
a ver si aceptan la cartilla del paro,
porque si no lo tenemos que robar.
Yo voy haciéndome la cuenta de cabeza
y tu prodigas tu sonrisa con esmero
y te dedicas a insultar al camarero
y me salpicas con espuma de cerveza.
Y aquí te espero en la barra del bar,
mientras que tú vas haciendo discoteca.
Como te pases, te lo advierto, muñeca,
que yo esta vez no te voy a rescatar.
Te crees que eres una bruja consumada
y lo que pasa es que estás intoxicada;
y eso que dices que ya no tomas nada,
pero me dicen por ahí: "Que sí, que sí,
que sí, que sí", y dicen, dicen...
Dicen que tienes veneno en la piel
y es que estás hecha de plástico fino.
Dicen que tienes un tacto divino
y quien te toca se queda con él.
Dices que yo no soy tu hombre ideal
mientras hojeas con soltura una revista
y me pregunto si tendrás alguna pista
o alguna foto de tu "tal para cual".
"Veneno en la piel" (Radio Futura)
Tan feliz como para escuchar una y otra vez sin parar "Starman"
Didn't know what time it was and the lights were low
I leaned back on my radio
Some cat was layin' down some rock 'n' roll 'lotta soul, he said
Then the loud sound did seem to fade
Came back like a slow voice on a wave of phase
That weren't no D.J. that was hazy cosmic jive
There's a starman waiting in the sky
He'd like to come and meet us
But he thinks he'd blow our minds
There's a starman waiting in the sky
He's told us not to blow it
Cause he knows it's all worthwhile
He told me:
Let the children lose it
Let the children use it
Let all the children boogie
I had to phone someone so I picked on you
Hey, that's far out so you heard him too!
Switch on the TV we may pick him up on channel two
Look out your window I can see his light
If we can sparkle he may land tonight
Don't tell your poppa or he'll get us locked up in fright
La, la, la, la, la, la, la, la
He podido entrar en mi propio lugar donde la lógica no cabe...
Espero poder dejar más trocitos por aquí.
Besos mil...
Joder. Muchas graciñas a todos. Me habéis animado el día. Los chutes han sido de órdago jajaja yujuuuu.
Mirad los enlaces que he metido...
(Gaforic estará muy contento)
Besos a todo el mundo!!! Os quiero
Hace un montón de años, escuchando la radio, oí la canción de un grupo muy malo de rock español. Era realmente pésimo, facilón y demasiado garajero, pero se me quedó una frase de la canción: EL AMOR SOLITARIO ES COMO EL OLOR DE UNA ROSA DE PAPEL... La verdad es que me siento identificada con esa frase. No en el sentido explícito de la misma. No estoy sola. No creo que me falte amor. Pero sí me siento, a veces, un poco abandonada. Tentada a la suerte de desaparecer o cambiar por completo mi modo de vida. A veces tengo la sensación de que no me queda mucho tiempo más... No me imagino un futuro muy allá. Mi visión futurista es la de un tiempo posterior bastante inmediato. Me doy cuenta del tiempo que he perdido, del que estoy perdiendo y del que perderé, pero el sistema me engulle sin remedio alguno. A veces necesito salirme de la espiral en que estoy metida para sentirma viva,para no darme cuenta de la realidad. es como lo que decía Peter, que deberíamos ser bobos o malas personas para no pensar tanto en las cosas y no comernos la moral.
Parece que estoy de bajón ¿Lo estoy? No lo sé. Estoy justo en el umbral, pendiendo de un hilo, a punto de que mi estado de ánimo se hunda en el averno. A ver si tengo suerte y me insuflo una dosis in bloom.
Esta historia del cole es más divertida y menos traumática que la anterior jajaja. Como dije, había otra anécdota en mi vida, en donde el problema fueron los leotardos...
El recreo, siempre el recreo. Acabábamos de salir al patio. Salíamos totalmente asalvajados, entre gritos y atropellamiento de piernas y cordones de zapatos. Allí estábamos Laura, Sonia, Mónica, Diana, Vanesa y yo como chicas; el grupo de los chicos compuesto por Carlitos, Joaquín, Paquito y Fernando (del cual estaba profundamente enamorada y lo sufría en silencio, como las molestas... bueno, que me desvío del tema). Queríamos jugar a algo en conjunto, algo que tuviera acción y fuese divertido, y que no fuera el rescate ni el látigo. Tuve que abrir mi piquito de oro, en qué hora...
¿Por qué no jugamos a V? ¿A V? ¿Cómo? Sí, pues hacemos de Diana, Donovan, ... ¡Vale!. Les pareció una idea cojonuda, pero claro, para hacerlo todo mucho más real, pues yo dije que las chicas podíamos meternos la falda por dentro de los leotardos y así se parecía mucho más a los monosexys de látex que llevaban las pibis de la serie.
Yo ya me creía la seductora y calenturienta Diana, con mis leotardos rojos. Seguro que hubiera sido capaz de comerme hasta una cucaracha con tal de creerme que estaba en la nave nodriza.
Tan ta tan ta chan ¡Estás muerto! ¡No! ¡Eso no vale! bla bla bla... Aparece la temible señorita María Luisa ¡Puso el grito en el cielo cuando vio a las seis niñas mostrando alegremente sus nada ondeantes formas debajo de los leotardos picajosos de lana!
El primer capón me lo llevé yo; debe ser porque volvía a llevar los de color rojo y cantaban más. Vaya bronca. Nos tacharon otra vez de exhibicionistas ¡y encima jugando con los chicos!. Buscaban al culpable, al promulgador de una idea tan revolucionaria. Ahora que lo pienso, me recuerdo a Garibaldi (jajaja), pero con el ejército de los leotardos rojos... Mea culpa. María Luisa me hizo quedarme después de las doce en su despacho. Todos los niños se fueron. El cole se quedó vacío y ella, mi verdugo, llamando a mi casa para que vinieran mis padres a recogerme. Contó con pelos y señales lo que había ocurrido, algo que consideraba totalmente intolerable e inmoral. Mis padres flipaban con la maquiavélica mente de la mujer esta, pero le siguieron el rollo y tuve que pedir disculpas públicamente.
Esta vez no hubo copias ni de cien, ni de quinientos, ni de mil, pero me ofendió profundamente y me cortó todo el rollo de querer jugar a V.
Ya no era tan real...